¿Por qué ser un “educador deportivo” tiene el éxito asegurado?

¿Por qué ser un “educador deportivo” tiene el éxito asegurado?

Fede Carreres – Equipo MVP SPORT

Y tú, ¿por qué has elegido dedicarte a entrenar? ¿cuál es tu verdadero propósito?

Detrás de toda decisión hay un motivo que nos empuja, una razón de ser,  aunque a veces no seamos del todo conscientes. Dedicarse a entrenar es una decisión que puede estar motivada por múltiples razones, pero cuando hablamos de entrenar en la base, hay dos motivaciones principales que deben ser compatibles:

  1. Conseguir ganar y alcanzar los mejores resultados.
  2. Contribuir al desarrollo positivo de los deportistas

Lamentablemente, sólo existe un porcentaje reducido de entrenadores decididos a cumplir fielmente con estos dos objetivos. A este tipo de entrenadores, me gusta llamarles educadores deportivos. Para él/ella, el deporte es un estilo de vida. Ponen especial énfasis en el aprendizaje continuo, en la diversión y en la superación continua personal y de los deportistas. Desean conseguir los mejores resultados basados en valores positivos y hábitos de vida saludables.

Convertirse en un educador deportivo no es tarea fácil. Requiere de un fuerte compromiso personal y de mantener activas 4 actitudes fundamentales. Las 4 C’es:

  1. Corazón: está relacionada con el deseo de corazón de dejar una huella positiva en la trayectoria deportiva y en la vida de los jóvenes.
  2. Ciencia: consiste en disponer de una base científica y conocimientos sólidos de multitud de disciplinas, como por ejemplo, principios básicos del entrenamiento, fisiología, biomecánica, aspectos nutricionales, motivaciones… para ejercer una trabajo riguroso y competente.
  3. Coraje: para enfrentar las circunstancias difíciles que se encuentra en su día a día, como la excesiva presión de los padres para que su hijo/a sea el mejor, el modelo organizacional de muchos clubes e instituciones deportivas que sólo buscan resultados cortoplacistas, la frustración de muchos niños/as con limitaciones físicas, técnicas y tácticas que se ven apartados, la falta de principios morales de otros muchos entrenadores…
  4. Conciencia: entendida como la capacidad de auto-observación constante para reconocer las propias debilidades y limitaciones y sus principales fortalezas, con el fin de seguir progresando y evolucionando para sacar su mejor versión día a día y temporada tras temporada

Antes de continuar, recuerda durante unos instantes a los entrenadores que has tenido hasta ahora… ¿reconoces en ellos/as alguna de las 4 Ces (corazón, ciencia, coraje y conciencia? Si es así, ¿cómo te hacían sentir? ¿te ayudaron a sacar tu mejor versión como deportista y como persona?

Sin duda, habrás identificado entrenadores que tuvieron un impacto más bien “neutro” en ti, otros que dejaron malos recuerdos y otros que te han permitido construirte como deportista y como persona. Y tú ¿en qué tipo de entrenador deseas convertirte?

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Comprometerse en convertirse en un educador deportivo, supone, además de intentar saborear la victoria y alcanzar los mejores resultados deportivos posibles, disfrutar de observar el progreso y la evolución de los deportistas y de su entorno y saber que has aportado un significado más positivo en la vida de los jóvenes, al deporte y a la sociedad en general, gracias a tu trabajo y compromiso. Este es el verdadero éxito de un educador deportivo.

El siguiente vídeo es un ejemplo de cómo Benjamin Zander, un apasionado director de orquesta ofrece ideas muy interesantes sobre cómo liderar un grupo. Seguro que descubres algunas ideas que contribuyan a seguir creando tu perfil como entrenador educador y así alcanzar el verdadero éxito deportivo.

https://www.youtube.com/watch?v=qPsZWC5CmGo

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